Mi equilibrio orgánico.
10-08-23
Santana, jueves, 11:14 en la jaula.
DE MI DIARIO DEL PASADO SIGLO
24-09-77. Sábado, siete de la mañana, en óptimas condiciones físicas y mentales. Todos duermen en casa. No se oye el menor ruido. Es aún de noche. Ahora escucho el ruido lejano de un camión. Los camioneros viven de noche, cuando los demás duermen. Es su vida un poco rebelde, va contra el orden natural, como los panaderos.
Lo cierto es que se vive bien cuando todo está en silencio, cuando parece que el mundo es solo de uno, y sobre todo a estas horas, cuando amanece un nuevo día. Los nacimientos, de la clase que sean, son estupendos. El día nace y muere; nosotros igual. Todo nace y muere. Los nacimientos tienen vida por delante, tienen savia. ¿Será por eso que prefiero madrugar? Me gusta ver salir el sol. ¿O será que mi reloj biológico es de este tipo?
Creo que cada persona tiene sus momentos óptimos a una hora determinada. Lo importante es dar con ella y no ir contra natura. La naturaleza manda. No podemos sino obedecerla.
Hoy, como digo arriba, me encuentro en perfectas condiciones físicas y mentales; ayer menos, pero ¿no será que ayer hubo en mí un desequilibrio orgánico? ¿No pudo ser que el barómetro hizo alguna de las suyas? Mi equilibrio orgánico me produce paz, bienestar, alegría de vivir. Mi equilibrio orgánico, entonces, es la fuente, el motor de mis acciones, hasta el que rige mi moral. Mi equilibrio orgánico me hace ser hasta bueno. Es todo en mí. De mi equilibrio orgánico dimana cuanto hago, cuanto pienso y cuanto digo. Lo triste es que no está en mí guardar este equilibrio. Somos juguetes de la naturaleza. Obramos en contra de nuestros deseos, en contra de nuestro ser. Nos convertimos en lobos cuando sale la luna. La luna es un símbolo. La luna es un cambio de tiempo, un accidente temporal que nos hace ser otros.
¿Merecemos premio o castigo por nuestros actos? Creo que no. El santo nació para ser santo y le costó poco ser santo. Hubiera sido un héroe más bien no siéndolo. El sabio nació para sabio: mente despejada, fácil comprensión, bondad.
Todo en la persona nace por naturaleza y no hay más que seguir esa naturaleza adonde lleva. Las personas que nacen para mandar lo pasan mal obedeciendo; el que nace para obedecer no sabe ocupar puestos de mando. Cambiar los papeles, los roles sociales es ir contra la misma naturaleza. Cada persona debe estudiarse meticulosamente y obedecer a lo que vaya ordenando su organismo. No debe hacer otra cosa consigo mismo ni con los que le rodean.
El papá.
Comentarios
Publicar un comentario