Música sí, música no.

23 agosto 2023

      Te alcancé. Santana, miércoles, 10:35, en el comedor. Mamá en la cocina tomando su segundo desayuno. Francisco Amós, en su papel de acompañante a sol y sombra, está con ella. Ayer, martes, fue un día muy movido. Tan movido que no dije ni mu en mi cuaderno de soflamas. Bajamos en el coche de Francis a comprar pinturas para los palos que lijó Pascual en la terraza.

   1ª sorpresa: el bar del Caracol estaba cerrado. Pero la tienda de pinturas estaba abierta. Compramos la pintura y fuimos a desayunar al restaurante “San Agustín”. Como había comida preparada para llevar, encargamos un menú para recoger a las 2. Todo a la perfección. La tarde fue de pintar los palos lijados por Pascual antes. Mamá se creyó que estaba en la Escuela de Valencia, y pintaba como en sus mejores tiempos.

El 6 octubre 1977 escribí:

    Ayer subí dos veces a Santana. Santana se va convirtiendo, con el chalé, en algo familiar, en algo nuestro. Solo pensar en Santana nos alegra. Ayer estaba colocado ya el tejado del vecino. El de nuestro estudio todavía. Subimos el abuelo Amós, Lina y yo a medio día. Lina se vino antes a la Pinosa. Lina ya cuenta en la familia. “¿Cómo se llama este campo?”, pregunta. “La Pinosa”, le digo. “¿Y por qué se llama la Pinosa?”. Todo son preguntas. La respuesta ni le interesa a veces. Es un juego de lenguaje el suyo. Hablar por hablar. Comprobar que habla y se la escucha y se la entiende.

   Por la tarde subimos Pascuala y los nenes. Lina con ellos otra vez. Nos acompañaba la prima Pascuala con su hija Paqui. Tanto Pascuala como yo soñamos con el chalé. Lo llevamos dentro. Cuenta mucho ya el chalé en nuestra vida. Es como de la familia.

    Ayer subimos a Pascuala; luego será otra prima, otra tía u otra amiga. Pero el fin será siempre el mismo, “mira lo que hemos hecho, ¿te gusta?”. No se si en el fondo hay vanidad u orgullo. No me extrañaría que en el fondo haya orgullo cuando obramos así.

    Ayer, Francisco Amós habló de no seguir con la música. Pascual Jesús dijo lo mismo: “otros compañeros lo han dejado”. Pascuala quiere que sigan. A mi me da lo mismo, veo que tiene poco porvenir. Estudiar inglés sería distinto. Soy quizás demasiado práctico. Esta es la discusión que tenemos en la casa. ¡Música sí, música, no! A lo mejor con la música ocurre que luego la explotan en clases de piano o de guitarra y viene a convertirse en algo de primer orden en su vida. Puede que tenga razón mi mujer. Deben estudiar música, aprovechar la ocasión que se les ofrece de tener una buena profesora en su colegio, la hermana María. Los que desertan pronto no consiguen nada de valor. Hay que esforzarse. Deben seguir pues con la música. Gracias otra vez, Pascuala. Tu instinto debe ser respetado. Habla y te seguiremos.

   Ángel Inocencio tiene otro diente que se mueve como una campana. Cuando se le caiga va a tener la boca de un viejo, como cueva de ladrones abierta.

   El papá.

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