Limosnas navideñas.

14 Octubre 2023

   Murcia, sábado, las nueve. Sin novedad. S i no es que Ángel está con su wife en Kuwai y sus hijas están en Murcia. ¡Qué mujeres más valientes! ¿Le habrán salido al padre, que Igual van solas a Panamá, que a la India, que a la Luna? ¿O será que les viene el gen de su abuela Lina, que fue sola a Rillo -Teruel- a ver a su hijo, cuando estaba de Maestro? 

   De la mujer, me lo creo todo. Hasta que Dios la sacó se una costilla de Adán. Hasta que son capaces de ir solas a Kuwai. Hasta que juegan al fútbol y ganan un mundial.

   Limosnas navideñas  3 diciembre 77

   Ayer escribí una carta a los maestros de Jumilla. A todos:  al Colegio Comarcal, al de “ San Francisco”, a Soler Bans, a la Escuela Hogar…

   La copia, “ad pedem literae”, decía:

   “A la consideración del profesorado de Jumilla:  En el año escolar hay dos o tres fechas señaladas, que todos conocemos, en las que los niños llevan chocolate o botes de melocotón a la escuela, siguiendo una costumbre de otra época triste para el maestro, en que la situación económica y social era distinta; en que se pasaba hambre y había que ayudarnos, en que se necesitaba de limosnas para subsistir.

   Hoy, gracias a Dios, los tiempos han cambiado. La dignidad nuestra no debe permitir seguir con la costumbre ancestral de esa especie de limosna por parte de familias, que necesitan de ella más que nosotros. El ¡BASTA! debe salir YA de nuestra parte, y decir a las familias, antes de recibir; GRACIAS, PERO NO SE ACEPTA.

   Si estáis de acuerdo, vamos a adelantarnos en estas fiestas de Navidad, y escribir unas hojas a las familias, llevadas por los mismos niños, donde se diga claramente: “Por acuerdo del profesorado de Jumilla, no se aceptan regalos en la Escuela. Por favor, no mandes nada con su hijo, que le será devuelto. Se le agradece igualmente. Un saludo cordial”.

   Creo que será un gesto que muchos agradecerán, que otros imitarán, y, sobre todo, que nuestro Cuerpo ganará en dignidad. Atentamente, vuestro compañero.

   Ayer mismo comprendí que mi escrito ha hecho daño a algunos. “No se trata de limosna sino de atención de la familia al maestro”.

   Me consta que no es así: Hay mucho de compromiso en el regalo de Navidad. “Que no diga mi vecina”, “Que no la tome el Maestro con mi hijo”… El regalo es forzado, es un puro compromiso, no se hace voluntariamente.

   El maestro deja pasar fechas, ocasiones, y mantiene con su silencio la penosa situación años y años por inercia y pobreza de espíritu. Creo que con el sueldo -este mes, algunos más de cien mil pesetas- pueden comprarse las botellas de champán y barras de turrón sin esperar a que esa pobre madre, que no lo lo va a probar, se lo compre. Pienso que es hora de cortar con esa obligación que el tiempo y las circunstancias han creado.     

                                                                                                                                           

Francisco Tomás Ortuño.                                    

Comentarios

Entradas populares de este blog

Pedro Sáez Solbes.

Memoria del oído.