Pedro Sáez Solbes.

 17 Octubre 2023

   Murcia, martes, las nueve y sin novedad. Mi constipado se fue con los potingues que trajo Lina de un puesto de la Plaza.

     Pedro Sáez Solbes

   7 diciembre 77

  Hoy he estado en Cieza, en una reunión de Directores escolares con el Inspector. Un paseo en coche. De paso he llevado tres cuadros restaurados por mamá, a sus dueños de esta localidad murciana. A la vuelta he pasado por el chalé. Están removiendo la tierra de la puerta, lo que después serán cocheras, aljibes y terrazas. Los albañiles no han dejado de trabajar, contra todo pronóstico. Hoy ponen pisos en el comedor y rodapiés por las habitaciones.

   De regreso al pueblo, una mala noticia: Juan Gil ha muerto. Juan Gil era un hombre bueno. Ha gozado de muchos hijos y de poca salud. Hace tiempo que andaba doblado. Habrá sufrido mucho viendo a sus hijos todavía pequeños y con su enfermedad a cuestas.

   Don Pedro Sáez habla mucho y bien. Sabe entretener hablando. Es un maestro de la palabra. Se ha tratado en Cieza de la “Orientación Escolar y Vocacional”. Se ha hablado mucho. Todos hemos hablado. Don Pedro, más que ninguno.

   Al final de la reunión, todos contentos de haber pasado juntos unas horas. Reuniones de este tipo son simpáticas y provechosas. Todos salimos ganando cuando hemos hablado, dialogado y opinado sobre algo concreto, sobre algo nuestro, de nuestra profesión.

   El cambio de impresiones hace bien. Necesarias son estas reuniones para los de una misma profesión. Los hombres necesitan hablarse, necesitan ver que hay otros con sus mismas preocupaciones, con sus mismos problemas.

   Saber hablar es un arte difícil. Saber comprender es también difícil. Saber dialogar es privativo de pocos. Denota en los que hablan inteligencia, bondad y respeto a las otras personas. Es difícil saber hablar y es difícil saber callar y saber dialogar. Pocos hablan bien y solo cuando deben hacerlo.

   Enseñar a hablar es necesario en nuestro tiempo, como enseñar a leer o escribir. Que uno diga cosas ya es importante; que uno diga cosas interesantes lo es más aún; que estas cosas las diga en su momento justo, habla muy alto de quien las dice.

   Por eso, hay personas que destacan hablando o en silencio. Son personas que cuando abren la boca es para decir algo necesario de ser dicho en ese momento. Difícil es cumplir con tantos requisitos, pero, por eso mismo, hay personas que deslumbran solo con estar callados,

   En una reunión, tienen hasta un silencio elocuente. Un silencio que dice, un silencio que convence. Don Pedro habla bien, es un maestro del bien decir. Don Pedro es de familia modesta. Con su trabajo ha llegado a ser quien es. Don Pedro pesa porque vale. Es un peso de oro de ley.

   Estas personas que han ganado su prestigio y su posición con el esfuerzo y el trabajo, tienen para mí el gran valor del triunfo nato. Son verdaderos ases, verdaderos campeones, verdaderos triunfadores. Estas personas gozan más que otras de su conquista.

   No es el caso de quien llega por carambola, o porque una mano generosa le ha dado un cargo. Lo que cuesta es lo que vale; lo que vale y lo que se goza. Lo que cuesta es lo que se disfruta; tiene ese sabor dulce de la conquista, reservada a los héroes.

                                                                                                                                          

Francisco Tomás Ortuño


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