Amós.

12-08-2023

   Santana, 10:49, en la jaula, sin canto de chicharras, silencio. Las mujeres por la casa.

   DE UN DIARIO DEL PASADO SIGLO, 26-09-77. Cada vez estoy más convencido: ser uno dueño de uno mismo es un triunfo. Poco se puede hacer si no se manda en uno.

   Hablaría del gran valor de la renuncia. La renuncia es dejar voluntariamente lo que nos puede dominar. La renuncia es el triunfo de la razón. En la persona sana, la razón está arriba, por sobre nuestro mundo de vicios, de ataduras, de pasiones. Y la razón debe ser la señora, la dueña absoluta, la que gobierna.

   Sí, veo clarísimo que el llanto nace de la derrota. Uno se siente poco satisfecho si claudica, y la derrota, la claudicación de la razón es su peor derrota.

   En la renuncia entra el dinero. ¡Cuántos esclavos de la riqueza! No digo que tengamos que apartarlo como algo malo y repugnante. No. Lo que sí afirmo es que el hombre debe ser dueño del dinero, estar por encima de la riqueza, gobernarla. Nunca ser esclavo de ella. Desprenderse de la avaricia. Despojarse de esa atadura que lo encadena es necesario para mandar en uno y ser dueño de su vida.

   La mayor dicha, qué duda cabe, está en ser uno dueño de sí mismo, en apartar de sí todo lo que suponga esclavitud. Renunciar a cosas; se llega en este ejercicio a gozar de la misma renuncia. Y cuando otros no pueden seguir, uno goza renunciando. Y cuando se goza renunciando, todo sobra. Y es entonces que alcanzamos pleno dominio de las cosas. No nos pueden, no nos dominan, porque nos sobran. Feliz el hombre que practica la renuncia, que goza renunciando. Es que la razón lo rige, lo dirige y lo guía. Y la razón propia del hombre, señora y dueña, es la que proporciona la felicidad.

   AMÓS.

   Ayer estuvo aquí mi hermano. Amós tiene problemas con sus hijos. Amós hijo no quiere ir a trabajar. Pepe no quiere ir donde haya gente. Mariano no quiere ir al colegio. ¿Comprenderán lo que sufren sus padres? Ellos son buenos y los quieren. Querido hermano, tus problemas son una niebla; el sol que está detrás irá disipando las tinieblas. Pronto se hará la luz y todo habrá pasado como un mal sueño, porque sé que todos son buenos y la bondad se sobrepone al mal.

   Pepe hijo seguirá en la ocupación que le habéis proporcionado. Amós hijo encajará donde hoy no os pasa por la cabeza. Paco y Mariano igual. El tiempo ordena mejor las cosas que nosotros. Deja que el tiempo diga su palabra y acepta su veredicto. La voz del tiempo es la voz de Dios. Supera la situación y deja confiado que el tiempo hable.

El papá.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Pedro Sáez Solbes.

Memoria del oído.