Bodas de oro.
27 agosto 2023
Santana, domingo, las diez cuarenta y cinco u once menos cuarto, en la jaula; mamá y demás repartidos por cocina, comedor y terraza. El tiempo ha cambiado: domina el viento sobre el calor. Lo dijeron los meteorólogos. Nosotros, jumillanos, ya lo esperábamos: “Pasada la Feria se va el verano”.
El 11 de octubre de 1977, escribí: Hoy Ángel Inocencio quiere hacer un reloj de sol. Son las 7 de la mañana y lo veo con su papel esperando que salga el sol para salir a la terraza y colocar su número a las ocho. Miguel va con él como un perro con su amo. Francisco Amos estudia la figura del Cid en historia. Y don Pelayo, y Viriato, y el Gran Capitán y Guzmán el Bueno. Está en la edad de las biografías. Quiere que le cuente hechos de estos personajes y escucha atento. Pascual Jesús hace murales y se divierte ordenando a sus amigos cómo tienen que hacer las cosas. Pascual Jesús es el jefe. Si no es el que manda no se encuentra cómodo. Lina fue ayer a Murcia con su madre y conmigo. Estuvimos en el Corte Inglés. Las escaleras mecánicas le divierten. Me hizo subir y bajar a la cuarta planta varias veces. Mucha gente, mucha luz. El contraste con la sencillez de nuestro pueblo, de nuestra vida tranquila, es grande. Por eso tal vez marea un poco la visita al Corte Inglés. Todo es cuestión de hábitos. A nosotros, hechos a los pocos ruidos, nos gusta este rincón de paz y de quietud. Santana será luego nuestro paraíso.
José María tuvo ayer un dolor hepático. Los cólicos son malos. Tuvo que permanecer en cama. A la vuelta de Murcia lo encontramos mejor.
Y mañana la comida del siglo. ¿Estaremos todos reunidos con paellas y gazpachos en Santana? Unas “Bodas de Oro” deben celebrarse. La comida será el pretexto para todos, unas horas después de 50 años de la boda de nuestros padres. Mañana debe ser un día alegre, un día para el recuerdo.
El papá.
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