De vendimia.
16 agosto 2023
Lo escribí el 1 de Octubre de 1977:
Doblamos la esquina de otro mes, que no volverá. De otro mes que quedará para siempre en el recuerdo, con estas hojas que escribo. Un mes sin gran importancia, pero tan necesario en la marcha del tiempo. La vida es eso, etapas de días, meses y años. En cada momento, pues, hay una esquina que doblamos. Esquinas que nos llevan a calles nuevas para ver y recorrer ¿Qué diré de la esquina que me aguarda al final de octubre? De la de hoy puedo decir que la hemos doblado felizmente.
Anteayer San Miguel fuimos a vendimiar a nuestro huerto. Francisco Amós llevaba un hilo de cepas como los hombres. Pascual Jesús con Antonio Jiménez – su amigo del alma – hacían lo propio. Ángel Inocencio y Miguel llevaban capazos vacíos cuando se los pedían, Lina quedó con la yaya Isabel. Mamá y yo trabajamos de lo lindo. Terminada la recogida de la uva, empezamos con las manzanas que quedaban. Luego bajó Pedro el transportista por todo. Los niños subieron en el motoporte a la bodega y a la casa del lolo Amós con las manzanas.
Ayer fui a Murcia. Estuve en la delegación con José María Tomás Tornero. José María es un buen amigo. Recordamos ratos de “San Francisco”. Me contó por qué estudió la carrera de abogado, por qué se hizo maestro y por qué está en la Delegación de Educación. Me contó sus aficiones a las lenguas modernas – en lo que coincidimos -. Me dijo que en la juventud el aprendió la lista de los reyes godos – como yo- y que aprendió también los nombres de los Estados Unidos de América. Pasó sin duda un rato agradable José María contándome estas cosas tan entrañables de su vida. Yo también gocé viéndole feliz.
José María está casado con Maruja, mujer sencilla como tantas mujeres de nuestro pueblo. Mujer guapa para ir con ella orgulloso por las mejores calles de Murcia. Madre que sufre por sus hijos como todas las madres. José María vive hoy una vida plena con su mujer, sus hijos y su trabajo. José María ha llegado a su meta con 54 años. Lo de la meta es un término relativo. Él diría que nunca se llega a la meta.
Por eso, yo que estoy con él en la meseta del descanso, departimos tranquilamente, sin prisa, en su despacho de la Delegación. Viejos amigos que se encuentran y recuerdan cosas de atrás.
Ayer subimos por la tarde a Santana. Llevamos terminados los dos cuadros que Pascuala ha restaurado – Juan Mancebón y el Padre Félix -. A la vuelta llegamos al chalet. Lo encontramos en estado avanzado. Los huecos de las ventanas y puertas están puestos. Con ellos hay sensación de intimidad. A este paso creo que en Diciembre tendremos ya el chalet terminado.
El papá.
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