Inocencia.
18 agosto 2023
Santana, viernes, 10:21 en la jaula.
Hoy venía Mariví, acabadas sus vacaciones, pero “el hombre propone y Dios dispone” dice el refrán, y por lo visto a dispuesto otra cosa, porque ha venido una señora boliviana, afincada veinte años en Jumilla, según dice. Habrá pensado el Señor que era mucho viaje desde Murcia para venir a Santana. Como es la empresa la que gobierna a estas trabajadoras domésticas, la habrá cambiado por su cuenta.
El tres de octubre de 1977 escribí en mi diario:
Ayer fue un día de fiesta en casa. Celebramos varios santos en el mismo día: de Lina, de Miguel, de Ángel, de los Franciscos. En realidad era el santo de Ángel Inocencio y su cumple por sus siete años. Comieron con nosotros las dos yayas y el abuelo Amós.
Ángel Inocencio es encantador. Qué inocencia y qué fantasía la suya. Para él todo el mundo es una interrogación a sus siete años. Cuando se ríe, que siempre lo hace, enseña los dientes mellados. La pala delantera -incisivos superior- es todo un puente en su boca. Su bondad es extraordinaria. Hace cosas que no haría por agradar a su hermano Miguel, que no sabe estar sin “su Ángel”. “Papá, voy a llamar a Juanmi a decirle que es mi cumpleaños”. Este, hijo de nuestro vecino de chalet, es un niño como él. Van juntos a la misma clase y creo que se sientan juntos.
También estuvo Manolo. Nieto de don Manuel Guillén. Su madre es irlandesa, y por eso a Manolo con sus siete años habla inglés. “How old are you?” le he preguntado. “I´m seven” me dice sin titubeos. “What is your name?” seguí. “Manolo” contesta. Manolo es grandote. Sus ojos vivos manifiestan que es un niño inteligente. Cachazudo y bonachón como su abuelo, como su padre. La impresión que causa Manolo es buena. “How do you sea mar in english?” dije luego viendo el mar en la tele. “See” dijo respondiendo con soltura. Parece un niño mayor. Ángel Inocencio lo pasó muy bien con sus amigos. Comieron tarta y se hicieron una foto en el balcón.
Por la inocencia de estos pequeños leí con agrado ayer en el periódico que el gobierno ha prohibido exhibir al público en los kioskos revistas con desnudos en portadas. Es una medida que estaba haciendo falta. No está bien que el negocio de la pornografía llegue a los ojos abiertos de estos niños.
El papá.
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