James Allen.

29 agosto 2023

   El 14 de octubre del siglo pasado, escribí en mi Diario:

   ¿Está en nosotros cambiar el signo de las cosas? ¿Puedo hacer que lo feo sea hermoso?, ¿lo sucio, limpio?, ¿o lo desagradable, agradable? Estoy pensando ni más ni menos que como James Allen, toda una historia psicológica que revolucionó el mundo de los pensadores, como Copérnico con los astros o Kant con el pensamiento.

      James pensó que yo, tú, nosotros, podemos hacer el milagro de sentir como deseamos. Hoy pienso como este ilustre psicólogo, y comprendo la importancia de pensar así. Hay que llenarse de alegría, ese es el secreto. Lo pregonaría, se lo inyectaría a los amigos, al mundo entero. Hay que llenarse de alegría. Es el caso de los optimistas, que todo lo ven de color de rosa.

   Hay que llenarse de alegría. Hoy tengo para mí un nuevo día: creo que será hermoso, alegre, feliz. No podrá ser de otra forma. Tengo salud, amigos, mujer, hijos…, lo necesario para sentirme alegre. Saldré de casa rebosante de felicidad, saludaré a cuantos vea, querré a cuantos me tropiece, sentiré alegría de respirar el aire fresco de la calle, empezaré mi trabajo a rebosar de optimismo. Seguro que el día será redondo para mí. Hay que llenarse de alegría, de ideas felices.  Hay que pensar en momentos de triunfo para sentirse bien.

   Yo quisiera encontrar la frase que sólo al enunciarla me cambiara, me llevara a sentir alegría de vivir. Hemos de buscar esa frase, ese talismán que nos transforme. Puede ser, por ejemplo: “soy plenamente feliz”. Puede ser otra parecida. Cuando la encuentres, llénate de frase, repítela, siéntela, ámala.

   Toda tu persona sentirá los efectos de esa frase y te irá cambiando a lo que en ella dices. “Soy plenamente feliz”. En el trabajo, en la casa, con los demás, esa forma de actuar puede aplicarse: al niño hay que decirle que es listo, que es bueno, que es inteligente. Nunca decirle que es torpe o malo. A las personas mayores hay que tratarlas siempre como quisiéramos que fueran, sin pensar en cómo son.

   Para mí todos son buenos, alegres, listos, y como tales, mi trato y mi comportamiento. Seguro que las consecuencias serán favorables. En cuántos aspectos de la vida cotidiana puede aplicarse esta doctrina. En cada momento del día. “Soy plenamente feliz”. “Somos estupendos todos”. “La vida es alegre”. Frases para llenarse de ellas. Sí, no hay nada como llenarse de alegría para ser feliz.

   El papá.

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