La muerte.
21 agosto 2023
De mi diario del pasado siglo:
5 octubre 1977.
Ayer fue San Francisco, mi santo. Tostadas, pastas, bebidas, obsequios, felicitaciones. Un día más. Pagamos en la Caja de Ahorros el primer plazo del préstamo. Fuimos a la Pinosa; fui a dar mi clase de francés al Centro de Formación Agraria. Vinieron por la noche los padres y José María con la familia. Noticia de una muerte rápida: Jesús el de Marcial, primo de Carmen, un infarto, un fallo en la máquina. Estas muertes repentinas, por si las olvidamos, nos llegan como un trueno a nuestro lado.
Temo a la Muerte, me aterra. Es superior a mí. He pasado muchos ratos con el pensamiento en la muerte y hasta sin decirlo, como una sombra funesta, me ha enturbiado la alegría de mis mejores ratos. Amor y muerte, dos temas de mi infancia, de mi juventud, de mi vida, de mi sangre. Soy así.
La muerte es fea, horrible. El para-siempre aterrador. “La vida nos entretiene con ruidos de feria” escribí una vez. Pero tiene actualidad. Vivimos entretenidos. Si no fuera así no podríamos soportarlo. Creo que el hombre debe buscarse ocupaciones para vivir distraído de su fin. Sabe que ha de llegar, pero debe preocuparse por olvidarse de ello. Y nada mejor que vivir ocupado y preocupado en cosas que le hagan olvidar que ha de terminar un día todo para él.
¡Qué felicidad no tener miedo a la muerte! Solo los santos son felices, los que no temen, los que desean llegar. Los que creen, los que desprecian el tránsito. Me repito en mis ideas, lo he pensado antes. Quizás lo haya escrito. El mayor negocio de esta vida es la fe. Creer, creer, creer. No decir que se cree, sino creer. No decir que se tiene fe, sino tenerla. Los santos de verdad y solo ellos pueden ser felices.
A mis hijos les deseo fe, que crean de verdad, que no teman el fin, que lo esperen con serenidad, hasta con amor. Si lo consiguen lo habrán conseguido todo. Ciencia para vivir aquí entre los hombres, fe para morir. ¿Habrán nacido con fe mis hijos? Es una pregunta aparentemente ingenua, pero profunda. Su madre la tiene y es feliz. Ojalá, lo deseo sobre todas las cosas.
El papá.
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