Médicos.

29 agosto 2023

   Santana, en la jaula, día espléndido. A las once llegaron sorpresivamente Laura y Ana máter de Valencia. ¿Pensarán recorrer España como los ciclistas? Yo creía que estaban en Santiago de Compostela y asoman por Santana de Jumilla.

   El 13 de octubre de 1977 escribí:  Hoy he estado en la Arrixaca. Hemos llevado a Jose María con su dolor. Análisis a gogó, radiografías. Quedó internado. Tal vez operación de la vesícula. Ya en el 1971 se hizo otra radiografía y se vieron unas manchas de las “piedras”, creo que no tiene importancia la operación. Hoy la ciencia médica juega a cortar y a coser carne humana como si tal cosa. La Arrixaca es un alivio para los enfermos. Yo tuve ocasión de conocer por dentro la Arrixaca.

No hace mucho, fuimos con el padre, y unos años atrás también. Es estupendo ver como desde el mismo momento que el enfermo llega lo reciben y lo exploran con naturalidad y competencia es como digo, un alivio para el enfermo saber que existe un servicio tan completo donde se ponen en marcha personas y aparatos, ciencia y arte, para curarlo. Y es también un consuelo para el que no está enfermo. Es maravilloso el despliegue de médicos por atender al enfermo. Salas de espera para acompañantes, salas para explorar al enfermo, salas de especialistas…

El cuerpo va teniendo pocos secretos para los galenos. Se trabaja con él como una máquina. ¿Se trata del hígado? Pues no hay secretos para curarlo sin dilación. ¿Se trata del riñón? Lo mismo. ¿de los huesos? Igual. Especialistas jóvenes que conocen todas las piezas y las manejan con maestría.

Es complejo nuestro cuerpo pero va siendo abordado por todos sus rincones. Queda poco de él o nada que resulta misterioso.

¿Qué por qué entonces la muerte? Pues sí, la muerte está justificada. Hay veces que, a pesar de poner remedio, de conocer de que se trata, el órgano enfermo termina por sucumbir y no obedece a la medicación y al esfuerzo de la ciencia por curarlo. Hay veces que se complica la enfermedad y ofrece varios frentes difíciles de atajar. Con todo es consolador saber que unos médicos conocedores de tu enfermedad te aguardan en la resaca dispuestos a curarte. Es consolador saber que esos hombres maravillosos quieren rescatarnos de la muerte.

Yo he estado hoy en la Arrixaca. Jose María ha estado allí ingresado. Es para quedar tranquilo él y nosotros saberlo entre esos médicos que viven de curar enfermedad.

Cada médico es un dios para los enfermos. ¿Cómo no proliferan estos centros de lucha contra la Muerte? Llénense los pueblos y campos de sanatorios, de casas de salud, de médicos, de Arrixacas. Aún a costa de nuestros bolsillos, de nuestra ayuda generosa. Se trata nada más y nada menos que de nuestra tranquilidad, que es decir de nuestra salud. Hoy he comprendido en toda su extensión lo que significa un centro donde se curan a los enfermos.

El papá. 

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