Santiago.
14 AG 2023
Yo escribí en mi Diario el 28 de Septiembre de 1977
Ayer vino a vernos Santiago. De un tiempo acá viene con frecuencia de Alicante. “Ha venido Santiago” dice el padre; “hoy está Santiago por aquí” dice la madre. Antes venía menos. Ahora no es novedad saber que está en Jumilla. Jumilla y Alicante, 90 km se han acercado con el coche. Antes Santiago no tenía coche y ahora con coche y casa en Jumilla y sus padres está justificado que venga tan a menudo. Tiene raíces profundas aquí, raíces de juventud. Sus hijos, no. Antonio, Lina, Juanita y Santi no tienen sus raíces en Jumilla. Pero Santiago tiene recuerdos en la casa, en la calle, en todas partes. Sus raíces son invisibles pero no por eso menos fuertes. Las raíces tienen tal importancia que Santiago sólo se muestra bien aquí. En Alicante ha aprendido a estar. En Jumilla nació, sus hijos no. Santiago desde que tiene coche viene con más frecuencia a su pueblo.
De esto no hace mucho tiempo. Supuso para él una cuestión de honor. Todos los hermanos teníamos ya coche y él no permitía ser menos. Cuestión de orgullo personal. No lo dijo a nadie hasta que tuvo su carnet de conducir. Él solo estaba en el secreto de las bregas de las prácticas. Tuvo que ser un día grande de alegría, para Santiago, cuando le dieron el carnet de conducir. El coche vino pronto. Ahora el viaje se ha reducido.
Hay satisfacciones profundas, completas, que no se pueden comprender. Son satisfacciones del espíritu largamente soñadas. Una de estas satisfacciones para Santiago debe ser venir a Jumilla con su coche.
Nos hablaba de sus hijos. Lina ha empezado a trabajar con máquinas y computadoras en una empresa importante. Gana mil pesetas diarias. Lina ha sido callada siempre, introvertida, pero de mucho pensar. Juanita es otra cosa. Más alocada. Ha empezado a trabajar también en una peluquería. Su alegría desbordante y su belleza indiscutible, le harán triunfar. Antonio es callado como Lina. Hoy un barman de categoría en Alicante. Santi con la básica. De Santi recuerdo como si fuera ayer cuando nació. Estábamos en Alicante cuando Carmen fue con prisas de parto al ambulatorio. Han pasado ya once años. Santi es un joven robusto, cariñoso. Sobre todo cariñoso. Santiago padre es hoy feliz. No tiene motivos para otra cosa. Tiene que ser feliz a sus cincuenta años recién cumplidos. Tiene que sentirse orgulloso, satisfecho, si se para a pensar. Porque cambiar de oficio a los treinta años tuvo que ser duro. Y Santiago con su familia a cuestas, lo hizo. Santiago lo superó.
Ayer decía la tele que el Papa Juan Pablo II había cumplido ochenta años. Hablaba de enfermedad, de cansancio, de renuncias, de dimisiones. En la cabeza hay muchas responsabilidades. Todo el cuerpo se rige por la cabeza. Las cabezas de grupo, de organismos , de naciones, debían de vigilarse con un cuidado exquisito. El rey es una cabeza en la nación. El director de una empresa es cabeza también. Por el bien de todos la cabeza debe ser inteligente y ágil, libre de achaques. Donde no hay cabeza todo anda mal. Creo que el Papa debe dejar que otro ocupe su puesto.
El papá.
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