Tiempos difíciles.

24 agosto 2023

   Te pasé. Santana, jueves, 10:32, en la jaula. Mamá habla con Sandra en la terraza del estudio viendo ardillas. Francis limpia eras del olivar. Todos ocupados. Ayer cenó con nosotros Ana Mari, cuñada de mi mujer. Francis bajó por ella y luego, sobre las 12 de la noche la llevó a su casa. Nos contó las últimas noticias de Jumilla.

El 7 de octubre de 1977 escribí:

   Anoche, en el Ayuntamiento, ocurrió algo insólito. Llevo 7 años asistiendo a Plenos y a reuniones municipales. Años conociendo ofertas y propuestas, tratando problemas y asuntos de todo tipo de nuestro pueblo. He pasado por tres alcaldes al frente de la corporación: don Manuel Guillén, don Lorenzo Ortega y don Miguel Trigueros, el actual. He tenido compañeros de concejalía excelentes; lo mismo como Teniente de Alcalde. Hemos pasado por buenos y malos ratos. Lo de anoche no lo había vivido. Lo que ocurrió anoche en el Ayuntamiento era desconocido en la Casa, como la llamamos familiarmente.

   Yo creía conocer todas las situaciones, pero esto fue distinto, situación difícil, comprometida, desagradable. En la historia de España no se ha pasado por nada parecido. A la vuelta de unos años lo veremos con perfiles nítidos, con claridad, con perspectiva. Cruzamos por una época de transición a situaciones no vividas antes. La gente se rebela; los jóvenes exigen; los precios se disparan; el paro nos desborda. “Los estudiantes de Medicina apedrean al Rector”, decía ayer un periódico. Los partidos políticos se enfrentan al Poder. Todos piden, todos exigen, es un tiempo difícil, de rebeldía, de exigencias, de reivindicaciones, -palabra tan de moda hoy-. ¿Se buscan soluciones? Puede que sí, pero como es de golpe que se piden, en tantos frentes a la vez, -campo, universidad, precios, paro…- el Gobierno no puede ni respirar; no tiene tiempo para reaccionar. Solo atiende deprisa las pelotas que llegan disparadas como balas. La situación es difícil, grave. Hemos pasado del cero al infinito sin solución de continuidad. De una vida tranquila a una vida revuelta. Y esto desconcierta sobre todo a los cargos de responsabilidad.

   Anoche ocurrió algo que está relacionado con la situación actual de España. He pasado por tres alcaldes en 7 años. Don Manuel gozó de la alcaldía; don Lorenzo no pudo gozar el cargo plenamente. Don Miguel está sufriendo el cargo. Es el peor momento para gobernar un pueblo. Don Miguel está pagando en su cargo la situación difícil por que pasa España. Todo es zozobra, tensión y miedo.

   Anoche el Salón estaba con mucho público. Era una especie de amenaza para el alcalde. Había recibido un escrito para que lo leyera en el Pleno. El secretario leyó el escrito. Exigían de la primera autoridad una explicación pública sobre las aguas que se iban a otros términos municipales próximos. Era el problema del campesino en Jumilla. Aguas y pozos. NEASA y Las Encebras. Cuestión que estaba llegando lejos en las palabras y en los hechos, en escritos y amenazas. Oímos cosas fuertes; el alcalde tuvo que escuchar que pintaba menos en su cargo que una zambomba en un velatorio. Desagradable. Esto no se había escuchado antes, y don Miguel quiso contentar al pueblo, pero no contentó a nadie. NEASA y los pozos, el agua y los tubos que la llevaban fuera seguían ahí como una amenaza, como una espada de Damocles, como una bomba a punto de estallar. Dios quiera que todo quede ahí. El alcalde no convenció a nadie. Difícil papeleta tenía.

   El papá.

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