Viajes disfrazados.
19 agosto 2023
4-10-77
Son las siete de la mañana, todos duermen. San Francisco. Otro año más con mi santo. Procesión de fechas señaladas que nos avisan de la marcha del tiempo. Santo, cumple, 25, 30, 44. Muchos años ya, muchos santos repetidos. Quisiera uno no verlos pasar pero es inevitable. Su luz nos llama, nos avisa, y aunque sólo sea mirar y saludar lo hacemos siempre.
¿Qué me entretiene en estos días? ¿Qué me ocupa? Colegio, chalet, casa de Alicante, hijos… Una serie de asuntos que me distraen. En la vida es bueno estar entretenido pero sin agobios. Creo que agobiarse es muy frecuente en nuestro tiempo. Preocuparse. Cuando vivimos preocupados no vivimos. La tensión nos come, los nervios nos martirizan. Se pierde el sueño. Hay que evitar preocupaciones. El hombre viaja hoy más que nunca ¿Dónde? Al campo, a otro pueblo, a la ciudad vecina ¿Con qué pretexto? Futbol, toros, paseo. Pero es la evasión la que empuja a hacer el viaje. A salir, a escapar, a querer huir, ¿de qué? No se sabe, no se precisa pero se quiere huir.
Es la preocupación el miedo, el que nos lleva a huir. Y salimos donde sea. El viaje es un pretexto. Es el escape, la huida, el móvil de nuestro viaje.
Hoy viajamos mucho, no se reposa, no se descansa. Hace falta serenarse. Gozar tranquilos sin moverse. Sin huidas, sin escapes.
Vida serena y reposada sin miedos ni temores. Cuando el espíritu descansa y no teme no busca ese viaje disfrazado. Creo que es necesario hoy, más que nunca, escoger los trabajos de forma que cada cual se encuentre satisfecho en el suyo. Hay que vivir tranquilo. Sin miedo ni temores. Se gozaría más de lo presente sin ninguna necesidad de huir, de escapar, de viajar ¡A vivir en paz amigo!
El papá.
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