Día espléndido.
30 septiembre 2023
Murcia, sábado, 9:29, en el rincón, viendo la torre de la iglesia a mi izquierda, por la ventana, con ruido de golondrinas alocadas en busca de su desayuno. Sin novedad en el Alcázar. Te cuento de mi Diario:
13 noviembre 77
Domingo, día espléndido. ¿Lo hacemos espléndido nosotros? Sí, sin duda. Nuestra salud nos hace ver espléndido el día. Todo es del color del cristal con que se mira. La salud es un factor fundamental, esencial, para ver las cosas espléndidas. El mismo día sería otro con enfermedades por medio. Hoy todo es salud en la familia. Todo es espléndido.
Anoche vino la hermana Amelia a ver a Francisco Amós. Con ella vino la hermana Camino. Pascual Jesús le dice la hermana Carretera. Cosas de Pascual Jesús. Se fueron encantadas de ver que está mejor. Para mí está completamente bien.
UNA BODA
Amós vendrá luego a la boda de la sobrina de Pepa. Se casa con un gitano. Su familia no está conforme con la boda. ¿Razones? Que es gitano. Particularmente, no tengo nada en contra de los gitanos, pero a mí me ocurriría lo mismo. Una hija no es una sobrina. O a una vecina.
Yo también diría a mi hija que los gitanos no son malos, pero son distintos. Son de otra raza, de otras maneras. La juventud no lo advierte, los padres sí. No me extraña que los padres de ella estén preocupados, disgustados, yo también lo estaría.
Hoy aún hay fronteras entre payos y gitanos; y esas diferencias se oponen entre las familias. Creo que luego no se visitarán unos y otros. La chica que hoy se casa pierde su pasado, con todo un mundo de recuerdos y de afectos. Borrón y cuenta nueva. Es decisivo el paso que da. Su boda es sencillamente un estallido en su vida. Suerte es lo único que cabe desearle en este día tan señalado de su vida.
MI PRESENTE
Yo tengo un día por delante para mí. ¿Podría expresar lo que esto significa? Un tesoro es poco: paz y alegría interior, discos de música para oír, un periódico para leer, escuchar una lección de inglés, luego estudiar literatura en la Enciclopedia Labor, quizás unos temas de pedagogía; y en la tarde, cuando todo esté hecho, una revista de Selecciones para descansar. ¿Puedo pedir más al día?
SELECCIONES
La revista de Selecciones es una fiesta diaria para mí. ¿Quién me iba a decir que con el tiempo se había de convertir esta revista mensual en un agradable pasatiempo para mi espíritu?
Cada día una revista, con toda su carga de artículos, de anuncios, de recuerdos, porque voy leyendo las de hace diez, doce, catorce años, y cuando las termine empezaré de nuevo. Empezar de nuevo será empezar a vivir años pasados.
Si me dieran a escoger entre mis libros salvar uno o dos de mi colección, como he oído preguntar en televisión, creo que me quedaba con la Enciclopedia Labor y Selecciones. La Enciclopedia Labor, con sus once tomos, encierra todo el saber imaginable. Selecciones, por su parte, será el descanso de la vejez, que se vislumbra ya.
Será como el retiro tranquilo, pacífico, a la sombra de la casa, en una cómoda poltrona. Y entre hoja y hoja, cerrar los ojos y ver la vida pasada, toda, en unos pocos cuadros. Seguro que entonces, con la revista de Selecciones en mis manos, veré estos días de ahora como la dicha personificada.
Pero una dicha fugaz: pequeños gritando a mi alrededor, con muñecos y colores por el suelo, salud y bienestar, chalet casi terminado, casa en Alicante, coche y playa, monte y juventud, hijos sin problemas, padres y hermanos, todo un marco perfecto.
¿Cuánto durará sin romperse la armonía perfecta, completa, que tengo hoy? Sí, Selecciones quedará para los ratos de jubilado, a la sombra del chalet, cómodamente sentado, mientras que los nietos y los hijos pasan por mi lado pensando Dios sabe qué.
¿Sabrán que les adivino el pensamiento? ¿Sabrán que entonces tendré unos enormes deseos de abrazarlos? ¿De estar con ellos por miedo a quedarme solo? ¿Pensarán cuando pasan por mi lado que recuerdo todo lo pasado como un sueño hermoso?
El papá.
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