Integridad.

6 septiembre 2023

   Murcia, miércoles, 10:40, u once menos veinte si lo prefieres. Temas de los españoles hoy: María Teresa Campos ha muerto; Rubiales es cesado de su cargo; Pérez y Feijoo quieren la presidencia de la nación. Tres asuntos que apagan otros de más calado.

   Yo te cuento lo que dije el 20 de octubre de 1977: Ayer vino de Valencia  la tía Amparo. Pascuala quiere a su tía como a su propia madre. Y es que los recuerdos de Valencia los tiene frescos todavía, vivos, como de ayer. Marina, Pascuala y Amparo para ella en su carrera, fueron cinco años de trato diario, cinco años de  atenciones, de verdadero amor.

   En las personas, como en los atardeceres, no vemos el cambio de la luz a la oscuridad; pero si nos encerramos en una habitación a media tarde y salimos unas horas después, nos damos cuenta del cambio.

   En las personas ocurre lo mismo. Yo he notado en Amparo el cambio de la tarde a la noche; ella quizás no; los que viven con ella, tal vez, tampoco. Yo sí, lo he visto, ayer era día con sol y hoy es ya noche: los años dejan su huella en nosotros, queramos o no queramos.

   21 de octubre de 1977

   Estas hojas nacieron con el propósito de escribir un diario. Un diario deja para el recuerdo, como una foto, un tiempo que se va. Dejar el tiempo parado en un momento es ya importante. Un diario es dejar nuestra vida grabada momento a momento para luego verla de nuevo en todas sus acciones y deseos. Es  hasta divertido.  Cuando se escribe así, en el subconsciente late el deseo de quedar de algún modo para la posteridad. ¿O  quizás es la lucha callada contra el tiempo, por la marcha inevitable de los días?

   Ayer estuve en el Ayuntamiento; fui a una reunión de personas para hablar de rejas jumillanas. Conocí al nuevo arquitecto jumillano, joven y apuesto, hijo de don Juan Francisco. Dijo que la sonrisa no debe faltar en los debates, aunque se sienta otra cosa. Creo que es importante para triunfar sonreír y no perder la calma.

   Es la diplomacia: serenidad, calma, sonrisa. Pero es algo falso decir cosas que duelen, sonriendo; es regodearnos haciendo mal a otro. Don Jerónimo Molina, creador de nuestro Museo Arqueológico local, perdió los estribos. Era una lucha desigual: joven, sereno, sonriente, contra hombre maduro, nervioso, agrio.

   La fuerza estaba en la razón más que en las palabras. La sonrisa no se fue de los labios del joven arquitecto, ni la serenidad. Armas poderosas en el parlamento. Yo a mis hijos, que espero que algún día lean estas hojas escritas a vuelapluma, les desearía siempre ese aplomo y esa sonrisa en las discusiones. Y, por encima de esas cualidades, les pido integridad.

   La integridad es la virtud más poderosa. El hombre íntegro no tiene nada que esconder; dice lo que siente con la fuerza de la verdad por delante . El hombre integro para mí es el hombre completo. Íntegro es el hombre que no sabe ser de otro modo.  Hipocresía es decir de otro modo a como se piensa, sonriendo quizás.

   ¡Como desearía que vosotros, hijos mios, lo que más quiero en la vida, fuerais hombres íntegros, como los franciscanos de Santa Ana. La integridad solo la encontraréis en la virtud. Siendo virtuosos seréis fuertes y felices. La felicidad se encuentra en la virtud, lo veo tan claro como la luz del Sol.

   Hijos, escribo solo para vosotros: acordaos de esto y repetirlo para que no se os olvide, vuestra dicha la encontraréis en la integridad de vuestra persona; y la integridad es despreciar o no ser esclavo del dinero, la fama, los vicios, el juego, estar por encima de esas cosas que encadenan a tantos humanos. Vencer a vuestras tentaciones, sed valientes y fuertes, y os aseguro que habréis ganado la batalla: seréis felices.

El papá.

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