La máquina y la vid.
19 septbre 2023
Murcia, martes, las nueve y media, en el rincón. Nihil novum…
Hace poco, os hablé de una Poesía mía que ganó el Primer Premio en Jumilla en las Fiestas de la Vendimia. Como algunos me pedisteis que la mandara, ahí va.
LA MÁQUINA Y LA VID
Como mancha de aceite,
la máquina, implacable, va comiendo
tierras ubérrimas, jardines, campos,
monstruosos edificios construyendo,
en pueblos y ciudades,
cual signo inevitable de los tiempos.
La máquina detiene,
con profundo respeto, su carrera
frente a la viña altiva
de recia sarmentera,
de pámpanos umbrosos,
de dorados racimos y de cepas
retorcidas y duras
como la misma tierra.
“¿Me pides el indulto, hermosa vid?:
Razones dame, que te lo conceda”.
Legión de vides mudas, expectantes,
dejan hablar a la que va en cabeza:
“Pensadlo bien, devastadora máquina,
que destrozáis sin cuento vidas nuestras:
El campo de Jumilla,
sus montes y su huerta,
sagrados deben ser a vuestros ojos;
porque sabed que hay tierras
feraces, de parir frutos divinos,
que no de levantar torres mostrencas.
Con nosotras matáis a todo un pueblo,
dejáis sin vida una comarca entera,
priváis a la Nación del noble orgullo
de llevar por el mundo sus riquezas:
las delicias sin par de nuestros vinos,
que todas las Naciones paladean”.
Tras un silencio tenso, prolongado,
exclama nuestra máquina:
“Tierra de vid, Jumilla,
yo te proclamo zona reservada
a viñas productoras
de los mejores caldos de la Patria”.
Y, dando media vuelta,
emprende muy feliz la retirada.
Francisco Tomás Ortuño
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