Mi hija va para mujer.

 24 septiembre 2023

   Murcia, domingo, las ocho y media, en el rincón de la casa, día que promete en varios frentes: cielo azul, boda platina Ángel-Ana… luego te cuento. Por aquí, hic et nunc, sin novedad.

   Te cuento del Diario de los setenta del siglo pasado, lo que escribí el diez de noviembre. De adelanto que me quedé corto en el vaticinio:

   10-11-1977; Mi hija va para mujer. Tiene tres años y un pico largo. De mayo acá tiene el pico. Seis meses más de tres años. Pronto irá al Colegio, como sus hermanos, como todos los niños. Su vida de colegio traerá para ella obligaciones nuevas, conocimientos nuevos, ampliación territorial para su vida.

   Hoy su vida es la casa, sus padres, sus hermanos; pronto, será también un Colegio, unos profesores, unos amigos. La casa le queda estrecha, como la ropa.

   Lina va para mujer. Y no quiero decir solo que va sumando años, que va creciendo; aparte de esto quiero decir que Lina será una mujer. Tiene cuatro hermanos y juega con ellos, pero Lina es niña, y ya lo manifiesta en sus movimientos, en sus gestos y en sus gustos. Creo que desde que nace es otra cosa.

   Desde que nace, aunque juntos, cada uno tiene lo que ha de ser más tarde. El niño y la niña, desde que nacen, son otra cosa. A cada instante, se acentúan las diferencias. El niño es niño y va para hombre; la niña es niña y se proyecta por naturaleza hacía mujer.

   Yo quisiera, Lina, hija mía, que respetes lo que la naturaleza te ha dado: que cultives cada parte de tu ser,  de tu intimidad, en su desarrollo hacia esa mujer que vas a ser muy pronto.

   Me da miedo pensar que sigas otra norma; que te creas que es lo mismo ser mujer que haber nacido hombre. No, hija, ser mujer, como tú, obliga a cuidarte para ser mujer; no quieras ser otra cosa, sino mujer.

   Lucha contigo, con el medio, y con todo, para desarrollarte como mujer. Te diría que tu madre es el modelo más perfecto de mujer que puedas encontrar nunca: has tenido esa suerte: callada, escondida, oliendo a ropa limpia.

   Sí, ser mujer es difícil; dejar de serlo, muy fácil. Tú has nacido para ser mujer, lucha por serlo. Procura no ser en la vida sino mujer, y para conseguirlo, te queremos ayudar tu madre y yo, que llevamos más camino, que vemos otro horizonte.

   Cuando vayas al Colegio, será con una Maestra. Te escribo Maestra con mayúscula, porque todas las maestras no llevan mayúscula. Una Profesora que te ayude a ser mujer como tu madre: amable, inteligente, que te quiera.

   Fíjate que digo Profesora: para ti no quiero profesor. Me asusta pensar que tuvieras un profesor. Busca la Profesora, que te ayudará mejor, como tu madre, a ser esa mujer que estás llamada a ser más tarde.

   Busca por entre los conocimientos y la ciencia, ser mujer; santa y sabia, callada y alegre, mujer; hay, hija, cuánto espero de ti. No olvides jamás que has nacido para ser eso que la naturaleza ha querido que seas: Mujer. En llegar a serlo está tu mayor gloria y tú mayor dicha,

                                                                                                                                                                El papá.

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