Piquitos.

20 septiembre 2023

   Murcia, miércoles, las 10:10 h, en la galería. Mamá, en el comedor, ve lo que cuentan en la tele. De política: Aznar, Felipe, Guerras, viejas glorias, con problemas actuales de Pedro Sánchez, como el indulto de presos; la suma de votos de Feijoo. De fútbol: la selección española juega con la sueca, y las jugadoras quieren otra plantilla en la dirección, por el beso no consentido de Rubiales. Y otros chismes por el estilo´

    DE MI DIARIO DEL SIGLO PASADO

   5 – novbre. – 1977: Diego Martínez, alias Piquitos, era compañero en “San Francisco”, como Teófilo Hurtado, Jesús Soriano, Antonio Gregorio, y tantos otros que me vienen a la cabeza.

   Diego no tuvo hijos en su matrimonio con Eustaquia Jiménez; años sin fruto, años de espera, años de médicos y de oraciones, todo por el hijo que no llegaba, matrimonio como muchos matrimonios sin descendencia.

   Pero Diego y Eustaquia han adoptado un hijo. un niño de otros padres, un niño rubio, despierto, simpático. Ahora es de ellos legalmente. Ni el niño supo nunca de sus padres verdaderos, ni ellos del niño.

  ¿Morirían en accidente? ¿Lo dejarían en un orfanato? No lo saben. Ahora el niño no está solo, ni Diego ni Eustaquia, que han completado una familia, han unido dos familias rotas y han formado una familia nueva; dos familias incompletas han conseguido de esta forma completar.

   Un hijo así puede ser como un injerto: si, una rama de árbol pegada en otro árbol, con savia de otro árbol, que forma parte para siempre de él y llega a ser de él o él mismo.

   Los nuevos padres deben poner todo su interés, su amor, su inteligencia, para que llegue a ser como ese hijo que no tuvieron.

   ¡Qué obra tan generosa la de adoptar hijos huérfanos! Encuentran unos padres para quererlos, para educarlos, para integrarlos en la sociedad como otros niños.

  Hijos sin padres que encuentran un hogar. Pocas obras pueden ser tan humanas como esta. Adoptar un hijo es no solo una obra de caridad de alto valor, sino también un remedio para la angustia de parejas que quieren tener hijos y la naturaleza no quiera dárselos.

   Es la medicina a un mal que se ofrece generosa. La adopción de niños se impondrá, se generalizará por si sola, sin presiones; solo bien produce y cura dos males de golpe. La Naturaleza, que da males y remedios, ofrece la adopción de niños como mejor remedio a las parejas que no los pueden tener por otros medios.

   ¿Será que no los tienen para que esos niños-as tengan nuevos padres? La Naturaleza es sabia,  todo está tan sabiamente dispuesto, que cabe pensarlo. Ergo se puede pensar que la esterilidad sea necesaria y conveniente: Lorenzo y Paqui, Gregorio y Amparo, Diego y Eustaquia, Valentin y Tere… Sí, puedo pensar que la naturaleza dispone las cosas con un fin, y la esterilidad puede ser para que esos niños huérfanos  encuentren un nuevo hogar y nuevos padres.

El papá.

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