Por favor.

21 septiembre 2023

    Murcia, jueves, en la galería, 8:35 en mi reloj, día otoñal, sin lluvias, ni nubes, ni vientos. Normalidad en el silencio de la casa. Fuera, no sé: es tan grande “la bola”, que todo puede ser. Si Pedro Sánchez está en Nueva York, buscando seguir en la Moncloa, si Cataluña pide al Gobierno miles de millones atrasados, si las leyes se vulneran por no cambiar de Gobierno, si las mujeres juegan al fútbol, ¿qué nos puede soprender?

   Os dije, hace unos días, que me dieron un premio en la Fiesta de la Vendimia de Jumilla. Como la poesía premiada la vi después en mi libro “Poesías Rescatadas”, con el número 285, la copié y os la mandé.

   Os mando hoy otra del mismo libro, que lleva el número 234, y se titula: “Por favor”. No lleva fecha pero tiene actualidad, la podía haber escrito ayer mismo.


   POR FAVOR

  No me pidas que cocine

  “porque se lleva”;  

   ni que friegue la vajilla,

   ni que lave camisetas,

   ni que pegue los botones

   de chalecos y chaquetas

(me río porque recuerdo que iba a poner braguetas en la original y la cambié

   por chaquetas)

   No me pidas, mujer,

   “porque se lleva”,

   que zurza los calcetines,

   ni que limpie la despensa,

   ni que sacuda los muebles,

   ni que barra la escalera,

   ni que limpie los zapatos,

  ni que prepare la mesa.

   Y no es que lo encuentre mal,

   que no es que mal me parezca:

   al contrario, que el hogar

   bien sé que es de la pareja,

   desde criar a los hijos

   hasta acudir a las fiestas.

   ¿Qué ha de parecerme mal?

   Lo veo muy bien, que lo sepas.

   Mas, no me pidas, mujer,

   por más que en otros lo veas,

   ni llevar el pelo largo,

   ni arillos en las orejas,

   que entonces, siendo yo niño,

   allá por los años treinta,

   que los hombres cocinaran,

   que plancharan o barrieran,

   no podía imaginarse,

   no cabía en la cabeza.

   Y yo no puedo cambiar

   tan fácil, por más que quiera,

   por más que tal me gustara,

   yo quiero que lo comprendas:

   sería como cambiar

   la propia naturaleza.

   ¡Lo que se aprende de niño,

   a fuego en el alma queda!

   No me pidas que cocine

   “porque lo veas”.

  

      La siguiente “Poesía Rescatada”, dice:

   UN COMBATE

   Cada vida es un combate,

   un combate colosal,

   que empieza cuando se nace,

   y acaba cuando le place

   a la corte celestial.


   También tiene actualidad, como la 236: 

   MURMURACIÓN

   Si dicen una palabra,

   una tan solo, Asunción,

   que huela a murmuración

   como quien no dice nada,

   cierra la boca, por Dios.

      Que ese “dicen” o “se cuenta”

   que fulano es un ladrón,

   o, esa mujer es perversa,

   Asunción, no le des vueltas,

   se llama murmuración.

   Palabras que van matando,

   sin piedad, sin compasión,

   de boca en boca rodando,

   y que el modo de evitarlo

   solo es callando, Asunción.

                                    El papá.

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