Valero.
14 de septiembre 2023
Murcia, jueves, las 10:30 h, en la galería, día azul con algunas nubes por el norte. Mamá en el comedor viendo las noticias: desastre en Marrueco con el terremoto: casi 3000 muertos y otros tantos heridos.
Lo escribí hace 46 años en mi diario
29-octubre-1977. Hoy he subido a Santana andando. Pasé allí la mañana. Los albañiles trabajan en el chalet. Un poco más y estará terminado.
Ayer, Manuel andaba con certificados del Ayuntamiento, para su preparación a la “crisis”. ¿A dónde nos llevará su crisis? ¿Parará la obra? ¿Hasta cuándo? incógnitas que el tiempo irá aclarando.
Nuestro chalé, por su financiación, por el momento tan inseguro que estamos viviendo, por su terminación tan poco clara, nos tiene en vilo. A mí me obsesiona su presente y su futuro.
VALERO
He bajado con Antonio Valero en su coche. Me alegro de tenerlo por vecino, me felicito por tenerlo cerca. Quisiera que él supiera mi gran estima por su persona.
JOAQUÍN
¿Ayer? ¿anteayer? llamó Joaquín Martínez Provencio desde Murcia. Joaquín es otro amigo bueno y buen amigo. Esperaba su llamada desde que supe que iba a Zaragoza a los exámenes a Cátedra de Instituto.
Él fue a Madrid. Por la letra de su apellido le correspondió Madrid. No ha tenido suerte. Yo tampoco en Zaragoza. Nome presenté. De todas formas seguiremos en la brecha.
Joaquín y yo nos presentamos antes a Inspección en Madrid. ¿Qué pensará Joaquín? Él no me conoce de otros tiempos más afortunados en mis estudios. Él sabe solo que en mi intento a la Cátedra de Lengua he fracasado.
¿Comprenderá mi amigo, como yo, que tal vez sea lo mejor que ha podido sucedernos? ¿Que aceptar lo que ocurre como lo mejor, es mi norma?
Yo le he conocido igual que él a mí, en esta etapa de descalabros que hemos sufrido en común. Pero sé que mi amigo es buen estudiante. Será Inspector o Catedrático un día. Su trabajo y su tesón le hacen merecedor indiscutible al premio del éxito. Yo, de todo corazón, se lo deseo.
Te aseguro, amigo Joaquín, que antes o después, más bien antes, nos hemos de reír de estas calabazas que hemos cosechado, tú por los madriles y yo en Zaragoza. El papá.
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