7 del 8 del 78.
23 octubre 2023
Murcia, lunes, 9:15 en mi reloj, tranquilidad en casa. Te cuento de cuando tenía más cosas que contar:
19 diciembre 77 : Un rosario de tropiezos.
Debe ser preocupante comprobar que nuestro sino nos es adverso, que todo lo que hacemos nos sale mal, que nuestra vida es un rosario de tropiezos, que un hado fatídico nos acompaña de por vida. Es el caso del matrimonio Anula.
Vinieron a Jumilla hace tres meses. Hoy me piden un certificado para que puedan ingresar sus hijos en un Colegio de Barcelona. Me cuentan que en los tres meses que viven en Jumilla, les han robado una cartera con dinero y el marido perdió su empleo.
Y aquí tenemos a la familia con su mala suerte a cuestas, camino de Barcelona, a buscar lo que dejaron. Esa racha, me dicen, no es de ahora. Me cuentan y no acaban las desdichas que han tenido siempre desde que se casaron.
Yo me pregunto: “¿Es una prueba?”. “¿Deben aceptarlo como Voluntad Superior?”. “¿Deberán, quizás, resignarse y acatar la voluntad de su Destino, como algo suyo en exclusiva para su bien?
Francisco Tomás Ortuño.
26 julio 1978 : La comunión de José Mari.
Un día más en la historia del tiempo. Escribo en el chalet, nuestro chalet. como tantas veces había pensado, en el estudio de dentro, entre cuadros de Pascuala, entre libros, entre mosaicos procedentes de Valencia, sentado en la mecedora a las 17:00 h de la tarde.
Ayer bajamos a la comunión de José Mari, quinto hijo de José María y Juana. El banquete fue de los que hacen época. Otro acontecimiento familiar para el recuerdo. Estuvieron los padres, estuvo Santiago que vino ex profeso de Alicante.
28 julio 1978 : Santa Ana de la Vieja.
Hoy vuelve un albañil a dar cemento a la escalera que sube de la cochera. No sé si volverá mañana o si darán la obra por finiquitada. Desde que se empezó hace dos años, la tónica ha sido la misma: no saber lo que será del día siguiente. Sin embargo, la obra se termina.
Antenoche vinieron a pasar un rato con nosotros Roque, Natalia, sus hijas, mi suegra y su hermana Fulgencia. Hacía una noche espléndida: hicimos merienda-cena que preparó Pascuala con gusto y abundancia. Estuvimos en la terraza del comedor hasta bien tarde.
Hoy hemos bajado al pueblo. Hemos subido el ping pong. En la casa estaban los padres. Los nenes se han equipado de abarcas a su gusto. Pascuala no pierde comba. Juega a todos los palos barriendo para adentro.
30 julio 1978 : ¿Quién falta?
Doce de la mañana, domingo, un día radiante de sol. Escribo en el estudio de dentro, sentado en la mecedora. Fuera leen Francisco Amós, Pascual Jesús y Miguel. En el comedor, el abuelo lee “Selecciones” de Agosto. En la cocina, las dos yayas y Pascuala preparan la comida.
¿Quién falta? Linita, que está en el columpio, y Ángel Inocencio que no sé por dónde anda; quizás esté en el huerto. La casa respira tranquilidad.
3 agosto 1978 : Fecha histórica
Jueves, 20:00 h de la tarde, tronando. Ayer fue un día histórico en la vida de este chalet. Ayer terminaron, por fin, los albañiles con la obra. En alguna parte escribiría con alborozo el comienzo de la misma, pudo ser febrero del 76; pudo ser abril; no sé exactamente.
Pero lo que hoy escribo con toda certeza es que ayer se despidió el albañil para no volver, dando la obra por terminada. Y si el comienzo produjo alegría, la terminación produce satisfacción y gozo difícil de expresar.
Porque ha habido de todo en el tiempo de la obra: crisis, huelga, etc. Veces de pensar que no terminaría nunca, veces de creer que habíamos perdido tiempo y dinero… Pero, a trancas y barrancas, con pocos hombres siempre, continuaba.
Y hoy, felizmente, vemos con tranquilidad que se ha terminado la obra que empezamos, un poco de broma, hace dos años. Sí, ayer fue un día memorable en la historia de esta casa.
Francisco Tomás Ortuño.
10 agosto 1978 : San Lorenzo
Día nefasto. Dicen que el día más caluroso del año, quizás por lo de la parrilla y el martirio del Santo. Lo cierto es que hace un calor de pronóstico reservado. Son las 12:00 h de la mañana. Los nenes llenan la piscina de goma para bañarse. La mamá prepara la comida.
Yo me he perdido en este rincón alto de la casa para escuchar discos de inglés. Pero, mira por dónde, me he topado con el Diario, que parece pedirme que escriba en él cosillas de estos días pasados: el día siete, hace 3 días, fue nefasto para Santa Ana.
Será recordado muchos años como día de luto para el bello monte. El fuego de esas devastó una extensa zona de pinos, con peligro para las casas y el monasterio. Eran las 14:00 h de la tarde; hacía un viento fuerte que propició que el fuego se propagara con rapidez por el monte.
Fue todo inesperado y rápido. En unas horas, el fuego acabó con centenarios pinos, miles de pinos que tardarán muchos años en crecer de nuevo. Hoy, como recuerdo, queda una mancha negra quemada, esqueléticos pinos sobrevivientes por en medio y copas tostadas sin verdor.
Ayer estuve en Alicante. Fue un viaje con fortuna. Traje la escritura del piso que compramos en Juan XXJJJ. pronto iremos por allí unos días. No sé si hablé -¿fue el día del incendio?- de la muerte del papá Pablo VI. Lo dejo escrito para el recuerdo. A rey muerto, rey puesto, La vida sigue su curso a pesar de los incendios y de la muerte del papá.
Francisco Tomás Ortuño
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