Cuatro en la casa.

  Murcia, 31 octubre 2023, martes, nublado el cielo, pero sin lluvia; fresco el ambiente, pero sin hielos; día otoñal: lo propio de la fecha. Hoy, aparte de “sin novedad”, amanecemos cuatro en la casa: mamá, papá, Lina y Perico. Perico es un canario bicolor y parlanchín que trajo Lina para que cante a mamá.

   En el balcón del vecino de Barchilla, hay un pájaro cantor, que reclamaba un compañero para su orquesta. Et voilá: Lina fue a la tienda y dijo: “Deme el canario que mejor cante de todos los canarios”. Y  se lo trajo con alpiste y jaula con  aros y barras de circo para hacer gimnasia.

   Y ahora sigo con una Tesis que dejé en el camino:

   Mi descubrimiento

   Pensé, de pronto, que muchos con los que hablaba me decían: “Yo no he leído el Quijote”. ¿Cómo es posible? -les contestaba yo. Es un rollo, -señalaban en tono despectivo-; leo cualquier cosa menos el Quijote. Es broma ¿verdad?, -le decía yo-; no lo dirás en serio.

   Pero era cierto, y lo más triste es que se trataba, a veces, de personas instruidas y, ¡oh cielos!, hasta de profesores. ¿Por qué?, ¿por qué? -me preguntaba yo. Ahora lo había visto. Se me había hecho la luz. Comprendí las causas de este desprecio por las graciosas aventuras del Quijote:

   los molinos de viento, Alifanfarón contra Pentapolín, los galeotes, la princesa Micomicona, los pellejos de vino en la venta, el Caballero del bosque y Casildea de Vandalia, el carro de los leones, las bodas de Quiteria y el rico Camacho, etc., étc.

   Lo vi claro: ¡no lo aprendieron bien!, esa era la clave; no lo aprendieron debidamente. No era correcto dar a un niño El Quijote completo para que lo leyeran como si fuera mayor. ¡Coge el libro y a leer! ¿Cómo iban a leer semejante “tocho” sin asustarte? Era como dar pan con jamón a un recién nacido en vez de darle un biberón.

   No habían pensado los enseñantes que el niño no estaba preparado para digerir una obra como El Quijote si no se dosificaba el alimento según su edad. De aquí que aquellos infantes no solo no leían El Quijote sino que, de mayores, lo apartaban de sus lecturas favoritas, influidos por el pánico que les proporcionó en su día. “Leo lo que sea menos El Quijote”. Vi la explicación clara a este desprecio, por otra parte justificada.

   Para comprobar que estaba en lo cierto, preparé Cuestionarios sobre la novela y los apliqué en aulas de diversos Colegios, obteniendo los siguientes resultados;

   1.- ¿Quién es al autor del Quijote? 60 % Bien; 40 % Mal

   2.- ¿De dónde era Don Quijote? 25 % B; 75 % M

   3,- ¿Qué edad tenía Don Quijote? 2 % B ; 98 % M

   4.- ¿Con quién vivía Don Quijote? 0 % B; 100 % M

   5.- ¿Por quién fue armado caballero andante? 0 B; 100 Mal

   6.- ¿Cuál fue su primera aventura tras ser armado caballero? 0 B ; 100 M.

   7.- ¿Con quién tropezó Don Quijote en su camino a casa tras esta aventura? 0 B.; 100 M.

   8.- ¿Quién lo llevó a su casa? 0 B ;  100 M.

   9.- ¿Quiénes eran sus mejores amigos en el pueblo? 4 % B; 96 % M.

  10.- ¿Cómo se llamaba Don Quijote? 0 B; 100 M.

  11.- ¿Quién fue su compañero desde que salió por segunda vez? 88 % B; 12% M.

  12.- ¿Qué creía Don Quijote que eran unos molinos de viento? 79% B; 21% M.

  13.- ¿Quién era Crisóstomo? 0 B.; 100 M.

  14.- ¿Cómo se llamaba el amigo de Crisóstomo? 0 B ; 100 M.

  15  ¿En qué trabajaba Maritornes? 2% B : 98 %  M.

  16.- ¿Qué hicieron con Sancho Panza en la venta por no pagar? 5 % B; 95 % M.

  17.- ¿Con qué confundió Don Quijote una bacía de barbero? 0 B.; 100 M.

  18.- ¿Cómo se llamaba el principal de los galeotes que iban a galeras? 0 B.; 100 M.

  19.- ¿Qué le robaron a Sancho Panza en Sierra Morena? 0 B.; 100 M.

  20.- ¿De quién era la maleta con dinero que encuentra en Sierra Morena? 0 B.; 100 M.

  21,- ¿A quién va a ver Sancho con su carta desde Sierra Morena? 0 B.; 100 M.

  22.- ¿Quiénes fueron Luscinda y Dorotea? 0 B.; 100 M.

  23.- ¿Cómo vuelve Don Quijote a su casa tras la segunda salida? 0 B. ; 100 M.

 24.- ¿Con quién cree luchar Don Quijote en la venta cuando pincha unos pellejos de vino? 0 B; 100 M.

 25.- En las bodas de Camacho, ¿quién era la novia? 0 B.; 100 M.

   Lo que me corroboraba que Don Quijote no se conocía. Lo mismo con otros Cuestionarios por el estilo. Por las respuestas recibidas en escuelas e institutos, supe lo que ya me figuraba: que nuestro Quijote de la Mancha no se lee; y, por tanto, no se conoce.

   Llegué a la conclusión de que había que enseñarlo de otro modo. Yo tenía recuerdos de mi casa de haberlo oído leer a mi padre con calor y entusiasmo cuando no tenía edad de leer por mí mismo, y pensé que esa precisamente había de ser la forma de enseñarlo.

   Los niños aprenden a hablar escuchando hablar a sus padres: balbuceo, palabra frase, frase de dos  palabras, hasta que se sueltan a hablar. Si el niño oye hablar en chino, hablará en chino; si en español, lo hará en español. El lenguaje es imitación, repetición: entonces, lo que necesita es oír, escuchar lo que queremos que aprenda.

   Visité bibliotecas, Colegios, Institutos, domicilios de amigos: conocí quijotes infantiles publicados, pregunté a niños cómo habían conocido a Don Quijote de la Mancha y por quién. Cada vez me afirmaba más en mi idea de que su falta de interés por su lectura se debía a que no lo aprendieron como debían. Era una cuestión de didáctica.

                                                                                                   

Francisco Tomás Ortuño        

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