De madrugada.
1 octubre 2023
Murcia, domingo, las diez y cuatro minutejos en el reloj marcapasos; en el rincón de la casa por más señas, o habitación de Miguel cuando vivía Gil y Gil, Alcalde de Marbella y Presidente del Atlético de Madrid.
El 14 de noviembre del año 1977, cuando Francisco Amós tenía 10 años; Pascual Jesús, 8; Ángel Inocencio, 7; Miguel, 5 y Lina, 3, escribí en mi Diario lo siguiente:
14 de noviembre 77
Madrugar tiene un encanto incomparable. Un encanto y un provecho. Los que madrugan lo saben. No sé si habrá estadísticas sobre este caso, pero me atrevería a afirmar que los hombres que triunfan en la vida son madrugadores, se adelantan a los demás, están antes que los otros, disponen de más tiempo.
La madrugada es la mejor hora del día. No puede compararse con ninguna otra. Sabe a nacimiento, a fiesta, a primavera; es un comienzo con vida por delante; todo es hermoso y prometedor, cuando es joven el día, es niño y como niño es alegre y fuerte.
Yo quiero la madrugada. Ver salir el sol por el horizonte. Ver cómo se inunda todo de luz. El sol de la tarde es triste, es un sol viejo. Todo es diferente por la tarde. Cada mañana es un nacimiento: del día, del sol, de nuestros campos, de la ciudad, de nosotros mismos.
Sí, cada día nacemos nosotros, y en cada día tenemos una fiesta incomparable: los nacimientos. Vamos a disfrutar de ellos, con ellos; vamos a compartir esos momentos únicos, hermosos, singulares, de cada día, madrugando, llenándonos de nacimientos.
Quien madruga vive más y mejor. La naturaleza brinda las primicias al que se levanta primero. El que viene después recoge la noticia de segunda mano, prestada. Es como el que llega a la reunión ya empezada y espera que le cuenten lo tratado.
El que madruga recoge la primera información y abruma con su ciencia a los que llegan tarde. Sí, vive más y mejor el que se levanta pronto. Tiene una recompensa inmediata, que es gozar del día cuando nace, y una recompensa mediata, que saber más que los otros.
No tener que preguntar, estar al cabo de la calle de cuánto ocurre. madrugar es un don que solo conocen los que madrugan. La naturaleza, ejemplo vivo para los mortales, nos da su ejemplo todos los días: temprano a dormir, temprano levantarse.
Los animales, privados de razón, obrando por instinto, se acercan más a lo natural que el hombre. Es el hombre, con su ciencia y su razón, el que choca con lo natural. La noche la prolonga, el día lo hace interminable, y su naturaleza, naturalmente, se resiente.
Va contra natura. Un cuerpo cansado, agotado, no puede disfrutar de los encantos de la vida acostándose a medianoche ni levantándose a mediodía. Ir contra natura es ir contra corriente. El hombre orgulloso no quiere órdenes ni normas y en eso se equivoca.
El sol está saliendo, voy a la ventana a disfrutar de este espectáculo singular, evento único en la historia de los siglos pasados y venideros. ¿Como voy a perderlo? El papá.
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