Pompas de jabón.
13 octubre 2023
Murcia, viernes, las nueve, sin novedad por aquí. Te cuento de mi Diario:
POMPAS DE JABÓN
Siete de la mañana, il est nuit, es de noche, silencio dentro y fuera, todos duermen. Ha llovido y sigue lloviendo; no muy fuerte, pero sin parar. “Llueve, el agua se remueve, con furia de titán; corre precipitada, confusa, locamente, como mi pensamiento”.
Esto lo escribí una vez, debe de estar en alguna parte. “Confusa, locamente, como mi pensamiento”. Entonces no pensé que mi pensamiento es naturaleza, lluvia y mar. Lo que acontece fuera, acontece en mí: formo parte de la tierra y corro su misma suerte.
El agua se remueve con furia y mi pensamiento lo mismo; no puede ser de otro modo: sigo su suerte, vamos embarcados en la misma nave. Bola enorme nuestro mundo, diminutos seres nosotros en el fondo de un mar de aire. Cuando llueve se aprecia mejor que estamos en el fondo.
La atmósfera es un mar de aire. Nosotros estamos en el fondo del mar, y construimos casas pegadas a las rocas. No hemos aprendido a salir, solo allí dentro, en lo profundo, pegados a la superficie sólida. Nuestras casas son como pompas de jabón.
Seguimos pegados al fondo, mirando hacia arriba. ¿Qué habrá allí afuera? ¿Qué habrá más allá? Somos pobres seres submarinos. ¡Ay, vanidades y orgullos! ¡Si no sabemos ni nadar! Si por no saber, no sabemos lo que hacemos por estos mundos de Dios.
Somos naturaleza. Nos movemos como el agua ciclónica del mar, arrastrados como las hojas secas de los árboles. ¿Qué habrá más allá? Sigue lloviendo. Mi pensamiento, como el agua, se remueve confuso, sabiendo que no puede cambiar su pobre situación.
Vegeta como especie, siglos y más siglos y seguiremos igual, mientras que el mundo no deje de existir. Hay personas que se encierran en la desesperación, otras, en la resignación; buscan pasatiempos. Hoy en España se centra la atención en un partido de fútbol: España - Yugoslavia.
Un pretexto para no pensar. Los partidos tienen la virtud de distraernos; las quinielas del domingo, lo mismo. Alabo todo invento que consigue distraernos. Los pasatiempos cumplen una función social y humana. El hombre que se entretiene, es feliz. Es hombre que no piensa.
¿Es el pensamiento, entonces, motivo de infelicidad? El hombre tiene que buscar en dónde distraerse: las quinielas lo consiguen; hoy, el partido de fútbol también. Benditas quinielas y bendito partido. Dos horas concentrados en el juego; semana pendiente de unos signos,
¿Quién ha dicho que no hay que buscar pasatiempos que distraigan? “La vida nos entretiene con ruidos de feria”, escribí otro día. Benditos ruidos de feria, si nos entretienen; debemos buscar esos ruidos y caer en ellos plenamente.
Cuando somos niños, los padres tienen el deber de procurar a los hijos futuras ocupaciones por su felicidad: idiomas, pintura, música, trabajos manuales, lecturas, afición a la lectura, a escribir, a viajar… Luego, esto que aprende será justo lo que hará de él un hombre ocupado, distraído, feliz.
Tiene una trascendencia enorme el aprendizaje de los niños. Preparamos su vida futura. Como a los pequeños les damos juguetes para que estén entretenidos, así nosotros mayores debemos buscar con ahínco aficiones absorbentes con las que estén también entretenidos,
Quinielas, partido televisado de hoy, hacéis mucho bien.
Francisco Tomás Ortuño.
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