Viaje a Galicia.


   Murcia, 4 noviembre 2023

   Sábado, las nueve, en el rincón del edificio, con pocas manchas por arriba y mucha paz en la casa. Los trinos del nuevo inquilino no molestan, más bien alegran los despertares. Hoy para cambiar, te contaré un “Viaje a Galicia”, que hicimos  mamá, Francis y el que lo cuenta, que figura en mi Diario:

   29 agosto 1996:

   Salida de Murcia, a las 7,45, jueves.

   A las 8,30 llegamos a Tobarra (Albacete): parada a repostar.

   9: Por fin autovía. Albacete a la izquierda.

   9,15: Tarazona, mares de siembras, nublado, Víctor Manuel en la radio.

   9,20: La Roda, la aguja, en los 140 km.

   9,25: Provincia de Cuenca, sigue Víctor Manuel, muchas viñas. Parada en Honrubia, zona de servicios. Seguimos a las 10, tras ciertos servicios ineludibles.

   10,30 Tarancón. Madrid, 95.km. Muchos girasoles.

   11: Madrid. El paisaje ha cambiado. Un avión nos adelanta; olivos, vides, pinos. Chinchón, mucho tráfico.

   11,15: Enfrente Vallecas, se huele a Madrid.

   11,45: Hemos cruzado Madrid; hacia La Coruña. ahora vamos por Villalba.

   11,50: A la izquierda, el Valle de los Caídos, con la Cruz recortada arriba, cielo azul, tráfico a mogollón.

Guadarrama grandioso enfrente, zona de chalés, cola larga de coches que nos detienen, Hospital Guadarrama a un paso.

   Las 12: Hostal Piquio. Semáforo en rojo. Parón largo. Mamá echa una tarjeta a su amiga Pilar.

   1,15: En Guadarrama hemos comido y emprendemos la marcha de nuevo. La zona de las afueras del pueblo es pintoresco: chalés, túneles, arbolado frondoso. Bajamos por detrás de la Sierra de Guadarrama, con fila de coches desesperante. Pasamos por San Rafael, recuerdo de otro viaje familiar, entre Segovia a la derecha y Ávila a la izquierda.

   845 km a La Coruña, marca un cartel. “Eso está chupao”, dice Francis. Unas señales indican: Ávila y Salamanca a la izquierda, Segovia a la derecha. El paisaje me recuerda a Rillo, a Teruel, con cereales,  algarrobos, olivos, casas semiderruidas.

   La Coruña 518 km., mamá, detrás, dormita, la veo por el retrovisor lateral. Provincia de Ávila: a la izquierda. Adanero, 5 km: montones de mies en los sembrados; siguen de vez en cuando los girasoles. Olmedo, Valladolid. Torcemos a la izquierda. Tordesillas, 72 km. Autovía del noroeste. Como en la Mancha, todo es llano, sin un monte en la lejanía. Iglesia románica a la derecha, con graciosa espadaña.

   Espinosa de los Caballeros, un coche nos adelanta. La vía del tren nos sigue en paralelo por la izquierda. Bosque de pinos en derredor. Arévalo, Medina del Campo 34 km. Provincia de Segovia. Provincia de Valladolid.

   Justo a las 2,30 avistamos Medina del Campo, con su castillo famoso. Lo dejamos a la izquierda. Peñaranda de Bracamonte, ¿a qué me suena? Más girasoles y cereales. Nihil novum sub sole. Aspas como molinos, de energía eólica. El cielo es azul, pero con nubecillas aquí y allá. Coches con matrícula SA nos adelantan.

   Seguimos por la autovía. Un pueblo queda a la derecha. Leo Rueda Norte en la orilla de la carretera. Es Rueda, por lo que veo,  un pueblo de poca altura y de relativa extensión, con casas rojas de ladrillo. Tordesillas, 6 km. Pinos, pinos, bosque de pinos. Al frente, justo al frente, Tordesillas, “Ciudad Monumental”, según reza. Una torre se alza sobre el resto. Cruzamos el río Duero.

   3,15: Villalpando. Hay lagunas en el fiel relato del viaje, debidas a que solo llevamos un boli. Y, claro, cuando mamá se siente inspirada y dice con urgencia: “Dame el boli”, tengo que dejar la historia que venía contando. Luego me lo devuelve, pero igual se han quedado pueblos importantes sin reseñar.

   En este punto, mamá quiere ir a León, se interesa por León: “Yo no volveré más a León”, dice. “¿Queda muy lejos León?”. “¿Pasamos por León?”. Zamora a la derecha; pueblo grande, enfrente: Benavente; León a la derecha, a 70 km. Lo dejamos para la vuelta.

   “El paisaje es árido, no es tan bonito como dicen”, afirma mamá. “Faltan aún 350 km.”, contesta  Francis. Mamá ha cogido el mapa de carreteras. ¿Dónde está Santiago? Otro pueblo grande a la vista, de espadaña enorme, la torre con su nido de cigüeñas.

   “¡M¡ra, mira!”, se oye a Francis, que conduce y observa el panorama. Se trata de muchas chimeneas que salen de un montículo. “¿Serán cuevas enterradas como hormigueros?”. San Adrián del Valle a 1, 6 km.

   Hemos dejado la autopista; La Coruña 329 km.

   Las 3:45 h.. ¿llegaremos a la Coruña esta tarde? Lo damos por hecho. Otro pueblo hormiguero por   Cebrones del Río. La Bañeza, 7 km. Cruzamos San Martín de Torres, a lo largo de la carretera. A la derecha sigue un río entre altos árboles.

   El coche que va delante de nosotros es de matrícula CO 2360-X. ¿Quién será el dueño? -pienso. Astorga, 19 km. Santa María de la Isla, o grupitos de casas a lo largo de la carretera. El paisaje sigue siendo castellano. En los carteles, donde dice La Coruña han pintado de blanco la ele” y queda “a Coruña”. Travesuras de los gallegos que, por lo visto, prefieren lo propio a lo foráneo, como los catalanes o los vascos.

   Pasamos por Astorga a las 4:15 h. Se ve un gran pueblo, con espadañas en las iglesias; queda a la derecha y se ve “otra cosa” a lo que vamos viendo, aunque sin llegar a mayores. León, 46 km. Regimiento de artillería. Un soldado guarda la puerta. Dejamos Astorga con buen sabor de boca: tierras rojas dominan por doquier.

   CONTINÚA                                                                                                                                        


F.T.Ortuño

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